El estrés también enferma al Sistema Digestivo.

El Mercurio, Santiago, 23 de Mayo, 2003- SociedadMedicinaRegina Vera

Las emociones negativas pueden gatillar trastornos digestivos, de los cuales el colon irritable es el más común. Dieta y fármacos ayudan a tratar el problema, aunque la clave es cambiar lo que provoca tensión.

"Tengo colon irritable desde que empecé a trabajar. Mi pega anterior era tan estresante que una vez al mes tenia que quedarme en cama por crisis de dolor. El medico me advirtió que si no cambiaba de lugar de trabajo iba a vivir siempre enferma", cuenta la profesional Andrea Valdés (33).

Ella sufre de colon irritable, el mas frecuente de los trastornos digestivos funcionales, y que se suma a la dispepsia no ulcerosa, la constipación y la proctalgia o dolor anal. Todos ellos se caracterizan porque no existe una alteración estructural del sistema digestivo, sino que de su funcionamiento."Son enfermedades crónicas con periodos asintomático y otros de crisis muchas veces gatillados por estrés laboral o familiar", explica Robinsón González, gastroenterólogo de la Universidad Católica."Afectan enormemente la calidad de vida. He tenido pacientes de colon que no han obrado en 20 días o que están distendidos que parecen tener seis meses de embarazo", cuenta Rodrigo Valderrama.Hasta la década de los 60, los pacientes con un trastorno digestivo funcional eran calificados de neuróticos porque los exámenes no mostraban una causa orgánica para su malestar. Hoy se sabe que enfermedad y emoción están relacionadas.El sistema nervioso central (SNC) controla la inteligencia y las emociones, mientras que el sistema nervioso autónomo (SNA) comanda funciones vitales como la respiración o la digestiva."Antes se creía que funcionaban independiente del central, pero se ha descubierto que las emociones lo afectan. Una persona estresada puede estimular su sistema autónomo inconscientemente, provocando que este hiperactúe y genere, por ejemplo, una mayor contractibilidad del intestino, lo que una crisis de colon", explica el doctor Valderrama.La parte del sistema autónomo que regula el intestino se conoce como "el pequeño cerebro, por su capacidad de regular distintos aspectos de la función intestinal, entre ellos la percepción del dolor", afirma el doctor González.
Perfil del enfermo.

Investigaciones internacionales señalan que los pacientes que sufren estos trastornos son mas sensibles al dolor que los que no los padecen. Se habla de hipersensibilidad de las fibras nerviosas del tubo gastrointestinal.

"El estrés es el modo que el organismo reacciona frente al peligro: secreta hormonas para estar mas alerta. Era imprescindible en la prehistoria para cazar y huir, pero en nuestra sociedad no lo gastamos y no quedamos 'cargados'", indica el doctor Valderrama.Su acumulación produce somatización, que es la expresión corporal del malestar psiquico. "La mayor parte de los pacientes con trastornos digestivos funcionales sufre además de cefaleas tensionales, ansiedad o depresión", grafica.Esto ocurre a Andrea, que durante etapas tensas sufre no solo del colon, sino también de dolores de cabeza y espalda. "He estado con tratamientos con antidepresivos y ansioliticos. Se debe a que soy muy exigente y pocas veces quedo conforme con lo que hago".Ese es el perfil típico de quienes tiene problemas al colon, según el doctor Valderrama: "Tiene entre 30 y 50 años, son profesionales o dueñas de casa con varios hijos, numerosas actividades, autoexigentes y autocontroladas en sus emociones".
Posibles tratamientos.

La mayoría de estas afecciones se tratan con dieta, actividad física para reducir el estrés y fármacos que alivian los síntomas o, dependiendo del caso, restablecen la motilidad intestinal.

Pero ambos especialistas concuerdan en que por ser males agudizados por el estrés, hay que modificar la situación que lo provoca.Por ejemplo, Andrea Valdés cambio hace dos años su trabajo por uno menos estresante, y las crisis de colon desaparecierón."No se trata de dejarlo todo e irse a vivir al campo, pero si de manejar el estrés en la situación particular de cada uno. Una terapia ayuda a aprender a controlar los sentimientos negativos, como la rabia", indica Valderrama.El doctor González por su parte destaca la importancia de la autorreflexión y de un ordenamiento de las prioridades. "Muchas veces nos estresamos por objetivos que no son nuestros. Por ejemplo, si tengo poca plata, para que me voy a ir una semana a Cancún si después voy a pasar todo el año preocupado por los pagos del viaje. Generalmente sabemos porque nos sentimos mal y esta en nosotros hacer algo al respecto".
1.- La dispepsia no ulcerosa se produce en el estomago por mal vaciamiento gástrico. Provocando una sensación de saciamiento y malestar estomacal.

2.- La constipación se genera en los intestinos delgado y grueso. Disminuye el numero y frecuencia de las deposiciones a menos de dos veces por semana.3.- El colon irritable se produce en el intestino grueso. Sus síntomas son hinchazón, flatulencia, nauseas, periodos de diarrea o estitiquez (o una alternancia de ambos) y dolor abdominal, el que durante la crisis, puede ser tan intenso que se confunde con apendicitis.4.- La proctalgia es dolor en la zona del ano y el recto que puede ocurrir en cualquier momento y no necesariamente durante la defecación.
Que comer

La dieta es un pilar en el tratamiento de los trastornos digestivos funcionales. "Mas que nada se trata de comer sano, evitando excesos de grasa y evitando la comida chatarra que, entre otras cosas, exponen al individuo a un mayor riesgo de infecciones digestivas y de sobrepeso, 'la epidemia' de este siglo", explica el gastroenterólogo Robinsón González.

La dieta debería incluir fibra, frutas y verduras, y reemplazar la ingesta de carnes rojas por blancas (polo, pavo, pescado). Pero no solo lo que se come es importante, sino también como y cuando. "Hay que comer lento porque los que los que comen rápido tragan mas aire, aumentando la flatulencia. Además, hay que evitar periodos interdigestivos largos, en que el estomago vacío secreta ácido produciendo dolor. Por lo mismo se debiera hacer mínimo tres comidas al diarias", indica el gastroenterólogo Rodrigo Valderrama. También la ultima comida tiene que ser liviana y hacerse dos horas antes de acostarse, porque el estomago pesado retarda el vaciamiento gástrico.Los alimentos flatulentos como legumbres, col y cebolla, deben ser evitados. También los que provocan irritación, como el café, los cítricos, los aliños, el chocolate y la menta.




 
 
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